Edición Española
Cultura / Pedro Calderón de la Barca

Pedro Calderón de la Barca

A un altar de Santa Teresa

La que ves en piedad, en llama, en vuelo,
ara en el suelo, al sol pira, al viento ave,
Argos de estrellas, imitada nave,
nubes vence, aire rompe y toca al cielo.

Esta pues que la cumbre del Carmelo
mira fiel, mansa ocupa y surca grave,
con muda admiración muestra süave
casto amor, justa fe, piadoso celo.

¡Oh militante iglesia, más segura
pisa tierra, aire enciende, mar navega,
y a más pilotos tu gobierno fía!

Triunfa eterna, está firme, vive pura;
que ya en el golfo que te ves se anega
culpa infiel, torpe error, ciega herejía.




TAMBIÉN EN PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA

Éstas que fueron pompa y alegría / despertando al albor de la mañana, / a la tarde serán lástima vana / durmiendo en brazos de la noche fría.
En la apacible Samaria, / hacia donde el sol se pone, / en túmulo de esmeraldas / yace un gigante de flores.
Con el cabello erizado, / pálido el color del rostro, / bañado en un sudor frío, / vueltos al cielo los ojos, / más muerto que vivo, haciendo / de gemidos y sollozos / los suspiros una esfera, / las lágrimas dos arroyos, / a Ignacio su mismo cuerpo, / helado, sangriento y roto, / desta manera le dice / con voz baja y pecho ronco:
¿No me conocéis, serranos? / Yo soy el pastor de Filis, / cera a su pecho de acero, / esclavo a sus ojos libres.
Aunque la persecución / de la envidia tema el sabio, / no reciba della agravio, / que es de serlo aprobación. / Los que más presumen son,
¡Oh tú, que estás sepultado / en el sueño del olvido, / si para tu bien dormido, / pata tu mal desvelado! / Deja el letargo pesado, / despierta un poco, y advierte / que no es bien que desa suerte / duerma, y haga lo que hace / quien está desde que nace / en los brazos de la muerte.
© 1991-2016 The Titi Tudorancea Bulletin | Titi Tudorancea® is a Registered Trademark | Aviso legal